Menu header

jueves, 13 de agosto de 2026

Hemos visto todas las películas de "James Bond": machistas, racistas, sexistas... pero ¿por qué nos sigue gustando 007? (VII)

19. Goldeneye (1995), de Martin Campbell

Todo el que haya seguido la carrera del agente más famosos del mundo conoce también a "Q", encarnado por el actor Desmond Llewelyn desde 1963. Llevelyn hizo posible que el aguerrido agente británico utilizara las más increíbles artimañas contra los enemigos de su majestad: plumas ametralladoras, coches invencibles, lanchas supersónicas, relojes láser, etc. Desmond Llewelyn falleció en 1999 a los ochenta y cinco años, pero siempre tendremos a Q. Estando de vacaciones, Bond conoce a la bella y letal Xenia Onatopp, que intenta hacerse con los planos de un nuevo helicóptero invulnerable a las interferencias. La programadora militar rusa Natalya Siminova es la única superviviente de su equipo tras un macabro plan del general Ourumov para hacerse con Goldeneye, un arma espacial ultrasecreta que emite pulsos nucleares que inutilizan cualquier equipo electrónico. Bond formará equipo con Natalya para descubrir a los malhechores tras el robo.
Michael Kitchen y Pierce Brosnan en Goldeneye (1995)

20. El mañana nunca muere (Tomorrow Never Dies, 1997), de Roger Spottiswoode

Con acción y un punto de humor, Pierce Brosnan, con la inestimable ayuda de Michelle Yeoh, se encargará de impedir los siniestros planes del malvado... Además aparece como chica Bond Teri Hatcher, antes de convertirse en estrella con la Susan Meyer de Mujeres desesperadas. Elliot Carver, un gran magnate de los medios de comunicación, sólo necesita conseguir los derechos de publicación en China para completar su emporio global. Su maquiavélico plan consiste en provocar una guerra entre Gran Bretaña y China, mediante el hundimiento de un buque de guerra inglés. James Bond emprenderá una misión contrarreloj para descubrir quién está detrás del peligroso incidente.
Michelle Yeoh y Pierce Brosnan en El mañana nunca muere (1997)

21. El mundo nunca es suficiente (The World Is Not Enough, 1999), de Michael Apted

La fórmula James Bond –personaje creado por Ian Fleming, que tiene casi 40 años de historia en celuloide– es sencilla, conocida y eficaz en su propósito de entretener. Un villano trata de apoderarse del mundo mundial, y el superespía 007, elegante y ligón, hace lo imposible para evitarlo. En sus aventuras utiliza los más variados artilugios, proporcionados por Q, un genial inventor de armas y vehículos ultrasofisticados e hipersecretos. La serie se ha ido adaptando a los tiempos, y si ya no quedan muchos comunistas a los que combatir (la guerra fría ya es historia), siempre quedan terroristas, chiflados y magnates de las nuevas tecnologías capaces de proporcionar nuevos argumentos. Tras la muerte del magnate británico del petróleo Sir Robert King en un atentado en el cuartel general del MI6, su hija Elektra hereda sus fabulosos yacimientos petrolíferos del mar Caspio. El agente 007, que se siente culpable de la muerte de King, se convierte en el guardaespaldas de Elektra. Su astronómica fortuna atrae no sólo la atención de la prensa internacional, sino también la del asesino, un hombre con una bala alojada en el cerebro que le impide sentir dolor físico y cuya única obsesión es la venganza. 
Pierce Brosnan y Sophie Marceau en El mundo nunca es suficiente (1999)

No hay comentarios:

Publicar un comentario