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lunes, 29 de junio de 2026

“La Bataille de Gaulle: J’écris Tom nom”: una segunda parte, más política pero igualmente interesante

La Bataille de Gaulle: J’écris ton nom (2026), dirigida por Antonin Baudry con Simón Abkarian, Simón Beale, Florian Lesieur, Benoît Magimel, Mathieu Kassovitz, Loïc Corbery, Thierry Lhermitte, Anamaria Vartolomei, Niels Schneider, Félix Kysyl, Karim Leklou, Tom Mison, Kacey Mottet-Klein…
Campbell Scott y Simón Abkarian en La Batalle de Gaulle: J’écris ton nom (2026)
SinopsisSegunda parte de La bataille de Gaulle, Junio de 1940. Francia se derrumba y firma el armisticio. En medio del caos, un hombre se niega a rendirse. Solo contra todo pronóstico, este general desconocido huye a Londres para salvar lo que queda de libertad. Sin ejército, sin apoyo, sin esperanza. Pero con una convicción irracional: Francia, su Francia, no ha depuesto las armas. En una apuesta arriesgada, intenta convencer al mundo de que la batalla por Francia no ha terminado ni está perdida. La realidad, sin embargo, es inflexible y parece decidida a demostrar que está equivocado. Sin embargo, poco a poco, resistentes, estudiantes rebeldes y soldados decididos se alzan en Inglaterra, Francia y África para unirse a la causa. Su fe, su audacia y su sed de libertad desafían lo que la Historia parecía haber escrito de antemano.
Thierry Lhermitte y Niels Schneider en La Bataille de Gaulle: J'écris ton nom (2026)
Tres semanas después del estreno de la primera entrega, De Gaulle: Tilting Ironllega la segunda parte. ¿Conseguirá convencer a los ochocientos mil espectadores de la primera película? ¿O al menos persuadir a nuevos espectadores para que sigan, durante cinco horas, la épica historia del general De Gaulle y los combatientes de la Francia Libre, desde 1940 hasta 1945?
¿Qué podemos esperar de una película sobre De Gaulle? Algo más que un homenaje oficial. De Gaulle: Tilting Iron lo evitó parcialmente, gracias a un enfoque inesperado: una narrativa similar a la de un cómic, donde la comedia se mezclaba con lo épico. El general fue retratado como una figura excéntrica y anticuada, imponente y rígida, cuya obstinación ante la adversidad rozaba el delirio de un payaso delirante, defendiendo contra viento y marea (o casi contra viento y marea) un elevado ideal de Francia.
Thierry Lhermitte en La Bataille de Gaulle (2026)
La película destaca por su dimensión monumental y su gran apuesta visual. Sin embargo, por el enfoque grandilocuente de su puesta en escena y su música, ha generado debates entre los historiadores, dividiendo opiniones sobre el tratamiento de una figura tan compleja y controvertida de la historia contemporánea.

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