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Calendario
Escándalo en 1952: fotos de Marilyn posando desnuda para un calendario reaparecen en la prensa. ¿El fin de su carrera? Todo lo contrario. Con una mezcla cautivadora de sinceridad y astucia mediática, la estrella emergente explica que necesitaba el dinero para pagar el alquiler. La América puritana se indigna… antes de acudir en masa a los cines.
Joe DiMaggio
Tras un breve matrimonio juvenil (con tan solo 16 años) con su vecino James Dougherty, Marilyn se casó con la estrella del béisbol Joe DiMaggio en 1954. La unión de dos leyendas vivientes. Sin embargo, el atleta solo soñaba con la felicidad conyugal y luchaba contra el intenso deseo que su esposa despertaba en él. Su matrimonio duró apenas nueve meses, pero Joe DiMaggio nunca dejó de amarla. Incluso organizó el funeral de Marilyn y, durante años, hizo que le llevaran rosas a su tumba.
Frágil
Depresión, insomnio, adicción a los barbitúricos, abortos espontáneos, endometriosis: el cuerpo de Marilyn era un campo de batalla, pero también un enemigo traicionero que debía ser controlado y vigilado a diario, en medio del miedo a envejecer, a subir de peso, a ser rechazada. La actriz temía cualquier cosa que pudiera resquebrajar el mito, y en particular los "malos ángulos de cámara". Trabajar con Marilyn podía convertirse en una pesadilla. Los retrasos y las reescrituras se sucedían uno tras otro, salpicados por ataques de ansiedad. En Con faldas y a lo loco (Some Like It Hot, 1959), de Billy Wilder, a veces las tomas se repetían por docenas porque olvidaba sus diálogos. Sin embargo, estas dudas y este dolor también alimentaban su talento. Ante la cámara, finalmente ocurría el milagro, frágil y poderoso: la gracia de una mariposa frenética, atrapada en una belleza carnal.
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